domingo, 18 de noviembre de 2012
Sueño que te sueño
viernes, 8 de junio de 2012
Hoy es un día blue
Hoy es un día de persianas bajas, de cortinas corridas, de oscuridad forzada, uno de ésos en los que te agobia una tristeza infinita cuyo significado conoces y te niegas a aceptar.
Hoy es un día en que desearía que de pronto esos dedos marcaran mi número telefónico que desconocen, oír tu aló desfalleciente, como un pétalo raído, un camaleón extinto al otro lado de la línea.
Hay días en que le faltan tonalidades a tu paleta para dibujar el escenario donde transcurre tu vida, como decía la canción, para pintar tu sonrisa.
Hoy es un día blue, infinitamente blue. No hay prisa.
domingo, 12 de junio de 2011
cuarenta y cuatro

miércoles, 8 de junio de 2011
Hoy
martes, 7 de junio de 2011
Cronología de un final no anunciado (ii)
Le dije señor q tal soy Pedro se acuerda de mi?¿Qué fue de su hija?
Me dijo cómo ¿no sabes?... ella murió.
Suárez Vértiz. Talk Show.
07:00
Ya era 06 de junio. Todo estaba consumado en ese instante. El parte policial dictaminó que la hora aproximada de tu deceso fue a la medianoche. A esa hora todos en casa dormíamos plácidamente ignorantes de lo sucedido. Quizá alguno de nosotros tuvo frío o se levantó por la noche a orinar. Pero ninguna de esas cosas fue relevante como para advertir que detrás de tu puerta -permanentemente cerrada- no estabas (no estarías) nunca más.
08:00
Me levanté y a regañadientes me metí a la regadera. Hacía frío, pero no había dinero para comprar una terma. El escaso sueldo de mamá y mi hermano alcanzaba apenas para pagar la pensión de la Universidad. Tomé un ralo desayuno, me puse ese terno plomo que acababa de estrenar no hace mucho y del que estaba orgulloso (mi primer terno adquirido con mis propinas de practicante) y me encaminé a clases. Luego al estudio.
12:00
Alguien tocó la puerta de mi casa. Mi mamá esta sola. Era una señora acompañada de un cura. Sus rostros estaban lívidos y tartamudeaban al hablar. Le preguntaron si es la casa de Cecilia. Mi madre contestó con un sí afirmativo con la cabeza. El padre comenzó a hablar de Dios, del cielo, de un mundo mejor donde el cuerpo no sufre y el alma sonríe por toda la eternidad. Mi madre lo escucha como en medio de un sopor, de una neblina, de un sueño. "Su hija ha muerto", le dice de pronto al ver que no comprendía. "Quiero verla", responde. "Quiero verla", repite.
12:30
Fue sencillo llegar. El hotel quedaba a pocas cuadras de la casa. Hasta en eso habías pensado, Cecilia. No sería prudente hacer caminar a mamá tanto. En el camino se encontró con mi tío Francisco. Una hora después llegó Darío, quien telefoneó a mi otra hermana explicándole lo sucedido. No pudo terminar lo que estaba diciendo, pues mi hermana se desplomó en un llanto que parecía no acabar nunca.
15:00
Los presentimientos. No suelo creer en ellos, pero aquel día no sé por qué motivo decidí salir más temprano del Estudio y en vez de dirigirme a la Universidad a estudiar -como siempre- encaminarme a mi casa. Fue mi cuñada quien me comunicó lo ocurrido. Recuerdo que llevaba el terno puesto. Me desnudé y me coloqué cualquier cosa sobre el cuerpo. Salí como un demente, en dirección al hotel, a pocas cuadras de mi casa. Mis piernas me ardían del esfuerzo, pero eso no me importaba. Cómo odié no poder correr más rápido en aquel momento. Mis torpes piernas no ayudaban.
15:10
Llegué con el alma en vilo. Estaba agitado. Afuera divisé una camioneta de la Policía. "Soy su hermano", les dije. No me dijeron nada, solo se hicieron a un lado. En el interior estaba mi madre, mi tío Francisco y Darío. Mi mamá me abrazó. Sus manos parecían una garra que de un momento a otro destrozarían mi cuello. Darío, como siempre, tenía el rostro imperturbable y esa expresión de tranquilidad que oculta la desesperanza. Quise entrar. "Mejor no", me dijo mi tío Francisco. "No se puede quedar aquí", dijo la casera de pronto, rompiendo el silencio. "La muerte solo trae problemas". "Y mala suerte", remató.
15:30
Decidimos que entraríamos Darío y yo. La Policía había ingresado antes y cubierto su cuerpo con una sábana. Suspiré aliviado. Al menos no la vería en ese estado. Él la cargó de la cabeza y yo de los tobillos. Por debajo de la sábana, sentí su cuerpo rígido y frío, como de esos animales que encuentras atropellados en la calle.
Bajamos por las escaleras a tropezones. Parecía más pesado que nunca. Lo pusimos sobre la tolva de la camioneta. "Hay que llevarla a la morgue", nos dijo el Policía. "Luego ya se verá que hacer con el cuerpo". Nos subimos al auto de mi hermano, en silencio y seguimos el auto de la Policía en el que Cecilia yacía dado tumbos, mientras recorría las frías calles de la Ciudad de Piedra.
sábado, 14 de mayo de 2011
sin respuestas: adios
viernes, 13 de mayo de 2011
sentimientos contradictorios
domingo, 21 de noviembre de 2010
Hoy cumpliría 36
¿Se acuerda de mí? ¿Qué fue de su hija?
Me dijo, cómo ¿no sabes?... ella murió.
Pedro Suárez.
Querida Cecilia,sábado, 6 de noviembre de 2010
Billie Holiday, Nina Simone, Ella Fitzgerald - Solitude
jueves, 9 de septiembre de 2010
¿Quieres saber dónde vivo?
Vivo, en el número siete, callemelancolía, Quiero mudarme hace
años, al barrio de la alegría, Pero
siempre que lo intento, ha salido ya el
tranvía, Y en la escalera me siento, a
silbar mi melodía.
Joaquín Sabina.
No conozco el barrio de la alegría
pero alguna vez me enamoré perdidamente
de una chicuela que llevaba esa expresión por apellido.
De aquellos días recuerdo los tonos azulados que tenían los días
los tornasoleados del sol
la música, la poesía, los cuentos que pude escribir, los que abandoné en el camino, tan pronto como ella me abandonó en el mío.
Luego me viene a la mente los años de melancolía
al lado de esta otra chicuela
que por años me hizo sufrir irremediablemente
con sus desvaneos
hasta que finalmente un día (como quien no quiere la cosa)
me cansé de esperarla entre novio y novio
y me metí de lleno con el último aliento de valor que me quedaba.
Y fueron días de mucha esperanza, de ballenas viviendo en vasitos de cristal, de muñecos japoneses e ideas sobre un futuro en el que por primera vez incluí la posibilidad de tener una familia (y hasta pensé en ella).
Ahora de todo ello, solamente puedo decir que VIVO
atrás quedó mi periodo de alegría o melancolía
son simplemente días nuevos donde debo definir con cuidado
cada paso antes de darlo
como un recién operado que entra a rehabilitación
y todo es nuevo para mi y se vuelve de pronto necesario
el mar, ese mar que me hizo compañía con su silencio tantas veces
las piedras que me recordaron la dureza de la vida y me despellejaron las manos hasta hacerlas sangrar una vez y otra, y luego otra, again
la tierra que ensució mis zapatos mientras transitaba por avenidas y calles
la noche que flageló mis sentidos con el frío mientras fungía de guardian de esas máquinas inmensas que parecíann extraídas de un cuento de Dickens
Frente a mi puerta hay un pasaje
al final del pasaje una pequeña escuela
donde los niños se entretienen a veces en esos juegos que solo ellos entienden
(como debe de ser)
alrededor hay algunas bancas de cemento, grises, absolutamente grises
En esa escalera solemos sentarnos en días tornasoleados mi libro y yo
a silbar mi melodía.
Si quieres buscarme un día
no me busques, encuéntrame en ese preciso lugar
ya sabes dónde vivo.
Chao número X
Le dijo chaoya perdió el número
no se si fue el cuatro, el número 3 (cual Benedetti)
o quizá uno posterior
e irremediable
En todo caso lo llamaremos
el número X.
Pero le dijo chao
La miró a los ojos de frente
esos ojos mezcla de gato y venado
(nunca supo que más)
y pronunció una sentencia que ambos desde ya conocían.
No la dictó ningún Juez
no hubo necesidad de actos de apertura
ni de instrucción
ni de nada que se le parezca
se respetaron las garantías del debido proceso
las partes tuvieron su oportunidad de exponer sus argumentos
no hubo confrontación de pruebas
apenas un simple careo que duró cosa de cinco minutos
tampoco se llegó a conciliación
mucho menos desistimiento
o cualquier forma atípica de conclusión del procedimiento.
Nadie impugnó el mandato que se dictó
quizá si alguno lo quizo, eso nunca se sabrá
no se ha presentó ni un recurso de apelación o nulidad hasta la fecha
los plazos eran perentorios, no importa acá la verdad material
no existe verdad material para la realidad, quizá sí para los sentimientos
simplemente se dictó una sentencia que las partes aceptaron
con la cabeza gacha.
Y parecía una escena pintada
de la novela El Proceso de Kafka:
de pronto el Guardían que custodió esa puerta durante tanto tiempo
esa puerta por la que ambos intentaron en vano pasar
por la que aguardaron hasta perder finalmente la esperanza
(y volverla a ganar tantas veces, tantas, honey)
les fue cerrando en las narices mientras con voz atronadora
les respondía a la pregunta lanzada de por qué nadie más intentó cruzar por ella:
"Nadie podía intentarlo, porque esta puerta estaba reservada solamente para ustedes.
Se agolpan las tristezas
Tengo una nostalgiaque no me puedo sacar del pecho
sé como definirla pero no me animo a decirla
o denominarla por este medio.
Me gusta más llamarla nostalgia
aunque sé bien que no se trata de nostalgia
sino mas bien de un estado de ánimo diferente.
En otros tiempos me hubiera sentido imbatible
frente a ella:
uno de los titanes enfrentando feroz a los dioses del Olimpo
luchando una batalla perdida
pero luchando
siempre luchando
(he luchado en tantas ocasiones batallas que todos me decían perdidas)
No honey, no he perdido de pronto las ganas de luchar
hoy siento de pronto se me ha llenado el alma de una profunda nostalgia
que me impide seguir avanzando por el mismo camino
camino de dos que se vuelve de uno
me he quedado sin ojos de tanto mirar tus ojos inmensos y líquidos
mi cuerpo se ha quedado sin pecas por sabor del agua salada del mar.
Otrora, en otros tiempos quizá no muy lejanos fui propietario
ahora soy un simple vagabundo errante
un trotamundos sin pocesiones, ni objetos de valor
con una tarjeta de crédito en el bolsillo (quizá ya caducada)
y un corazón en el pecho que -a mi pesar-
todavía late en el mismo sentido y latitud.
Repito: de pronto siento que se me agolpan las tristezas
tengo algo en el pecho cuya definición conozco
pero prefiero denominarla nostalgia.
Nostalgia (del griego clásico: νόστος "regreso" y ἄλγος "dolor")
La nostalgia es el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido
domingo, 9 de mayo de 2010
Es fácil estar triste, solo tengo que pensar en ti
Leí esto en el blog de una amiga y me pareció simple y brutal a la vez.Solo tengo que pensar en ti y de inmediato mi estado de animo se transfigura. Me traslado de pronto de la tranquilidad a la nostalgia.
Yo tenia un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries,
un tren con retraso, un carne del Atleti,
una cara de culo de vaso.
Un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cumulo, un cirro, un estrato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato.
Mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy,
las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo,
mi azulete, mis siete copas,
el zaguán donde te desnude sin quitarte la ropa,
Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
mi lampara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción mas hermosa del mundo.
Reformulo lo dicho en en el título con que iniciara este comentario:
Es fácil estar triste, pero mas triste es pensar en mi, sin ti.
domingo, 2 de mayo de 2010
No puedo escribir de amor
"Lo que no nace no crece", sentenció un conocido mío hace ya cierto tiempo, luego de una agradable conversación en la que, entre otros detalles, compartimos alguna de nuestras cuitas.
