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miércoles, 8 de septiembre de 2021

8 de setiembre (september morn)

 


Odio mi cumpleaños. 

Lo he marcado en el calendario como un día ignominioso.

Una mañana de setiembre me llamaron de la clínica

Manejaba, me dirigía a la oficina

Mi secretaria me avisó que los chicos me habían preparado algo 

"Una sorpresa", me dijo con voz melosa "¡No diga que ya le conté!".

Oí el timbrazo y contesté anticipando uno de esos saludos cumpleañeros

- ¿Alo?

- Llamamos de la clínica donde su madre se sacó la biopsia. Ya tenemos los resultados.

                                Luego el mundo

                                dejó - de - girar.

martes, 31 de agosto de 2021

30 días (carta de amor)

Yo nunca me río de la muerte
JH
 
Día -7
Me escribiste muy temprano
con tu estilo lacónico 
y despreocupado de siempre:
"Creo que me he contagiado".
"¿Tú como estás?", agregaste unos segundos después ante mi silencio.

Día 2
Ayer te internamos.
Los doctores nos dicen poco sobre ti.
Muchas personas que no conozco me escriben y preguntan sobre tu salud.
Los días pasan y pienso que todo es un mal sueño

Día 3
En casa todos hablamos de ti.
Ayer soñé con mamá, vestía de amarillo
quizá es una señal de que pronto estarás mejor.
Ojalá ya termine esto
y pueda darte ese abrazo fuerte que no te di al despedirnos.

Día 4
Hablé con el médico.
No me queda claro si las noticias que me da
son del todo buenas o malas.
pero me toca pintarlas como positivas para transmitirlas a la familia
aun cuando en el fondo me hacen tripas el corazón.
En tres días te volverán a colocar boca arriba.
Tienes que estar fuerte, tienes que salir de esto.
Quiero pensar que estas soñando mucho.
Y que en tus sueños te cuida mamá.
Te quiero, no dejo de pensar en ti.

Día 5
Parece que hay una luz, estás otra vez estable .
El medico dice que estas “dentro del rango de lo esperable”
No sé qué significa eso, no se si quiero saberlo.
Seguimos con la incertidumbre y mucho miedo por ti.
Te quiero mucho.

Día 10
Ayer el médico, por primera vez, de manera muy cauta,
nos habló de una pequeña mejoría.
Hay una esperanza de que la próxima semana puedas despertar.
Pero todo es relativo.
Yo me aferro a la esperanza de las probabilidades
y el tiempo pasa rápidamente 
Te sigo esperando.

Día 12
Cuento los días para que todo esto sea un mal recuerdo.
Mientras duermes, quizá sueñas con mamá en el cielo...

Día 14
Nos dicen que estas al 50%
Que pronto, quizá, podrán despertarte
Pero que tienes que querer seguir
Luchar.
Un abrazo hasta tus sueños.

Día 15
Han pasado ya 15 días desde que no estás.
A veces las noticias son un avance
otras un retroceso como el de hoy
y debo ver como lo transmito a los demás
para no desalentar, sin mentir.
Todos pensamos en ti de manera constante.
Ojalá, en medio de tus sueños
puedas sentir nuestra energía
que te pide que luches, que sigas luchando.
Te sigo esperando.

Día 18
Ayer me dieron una noticia complicada
me informaron que tuvieron que ponerte boca abajo otra vez.
Prefiero ser yo quien recibe las noticias
no me gusta ver mal a los demás.
El médico dice que todo es incierto aun
pero yo confío en tu fortaleza
como cuando era niño
y me colgaba de tus brazos de acero.
En dos días más te pondrán boca arriba
se fuerte, lucha mucho.
Un gran abrazo hasta el país de los sueños.

Día 22
Hoy te he llorado demasiado
No quiero dejarte ir
Pienso que todo esto es una injusticia
con alguien que solo vivió para amarnos
Lo siento si no fui el hombre que querías
pero siempre te amé a pesar de tu dureza
siempre busqué esa mirada de orgullo en tus ojos
y ahora lo siento todo tan lejos
y tengo tanto miedo de que nunca leas esto
5% me han dicho
Me aferro a ese porcentaje
como un naúfrago a una tabla de madera.
Te llevo en mi corazón.

Día 28
Dicen que no hay esperanzas, pero me niego a aceptarlo
Hoy fui y tuve que decírselo a los demás
Anoche soñé con mamá
Me decía que estaba cansada "mucho trajín"
No sé qué signifique el sueño.
Solo quiero que sepas que te quiero
aunque nunca pude decírtelo de frente.
Nunca estuvimos hechos para las caricias o los besos.
Deseo que estés bien
aunque eso signifique nunca más verte.
Pero no quiero pensar, no puedo dormir
Es todo tan difícil.

Día 29
Ayer pasó algo increíble y tuviste una mejoría
Estabas con oxígeno al 100%
o sea al tope y boca abajo.
Y ahora, desde ayer, estas boca arriba
y requiriendo solo 70% de oxígeno.
Nos dijeron que no pasabas de ayer, pero ya pasó ese día.
Y pienso, de pronto, quizá, en un milagro
Tal vez.

Día 30
Te voy a amar toda mi vida.
Adiós, hermano mayor, termino hoy este mensaje 
(cierro esta carta que nunca leerás).

sábado, 14 de agosto de 2021

Cuando nadie nos mira (marionetas)

Estuve leyendo tus viejas cartas
Enanitos Verdes
A veces miro tus fotos
se que tú también miras las mías
me da miedo el solo i-ma-gi-nar-te
-y no saberte-
te da miedo el saber que te imagino
-y obligarte a no pensarlo-.

Somos dos marionetas de trapo 
estremecidas por la mano cansada  
de un titiritero extinto 
que se consumen en un torpe abrazo 
y se musitan al oído
un destino trágico. 

sábado, 25 de julio de 2020

Talk Show


Jack: Please, Kate. One cup of coffee.
You can always go to Paris
Just.. please, not tonight.
Kate: Okay, Jack.
Family Man (2000)
Pasan los días
Con sus tardes grises y sus noches frías
Miro tus fotos y me da miedo pensar que existes
Que tienes una vida
Que yo tengo otra
Que no es la mía, ni la tuya.
...
Coger el teléfono
Decir “hola”
Escuchar tu respiración del otro lado de la línea
“Ha pasado algún tiempo”
(Demasiado)
Imaginar tus dientes de ratón mordiendo tu labio inferior hasta hacerlo sangrar
Escuchar tu latido
“No te importuno más, perdón, solo quería decir hola”
Luego colgar
Seguir oyendo tu respiración
(a pesar de haber culminado la llamada)
Que se va perdiendo entre las volutas del silencio
Entre tu nombre que expresa una emoción
Y el mío que representa tu ausencia.
...
Me da miedo pensarte. Abrir esa página.
Cierro el libro.
Me atiborro de media docena de pastillas
Caigo en un vaho profundo en el que te sueño
Y al día siguiente no te recuerdo
Solo una sensación de felicidad en el pecho
Inexplicable...
... que me marca una sonrisa el resto del día:
Ojos de perro azul.
...
Prefiero no pensarte.
No sentir tu latido.
Talk Show.

sábado, 25 de mayo de 2019

Para cuando despiertes (7)

Ha vuelto a hacerlo.
Descubro una vez más esa media sonrisa en su rostro
("igual que tu papá, dirías")
y pienso en que está dormido
y que tal vez ahora mismo
te esté soñando
Quizá descansa sobre tu regazo
o yacen ahora mismo los dos sobre el suelo
fundidos en único abrazo
inacabable
eterno
de esos que parece durarán toda una vida
pero que se rompen al caer la noche
con los primeros cantos de los pájaros
en el día
en el momento que despiertas
y te das cuenta que ella no está
que ha sido un sueño hermoso
que eres incapaz de verbalizar
pero de pronto te hace llorar desconsolado.
...
- Despierta. Está llorando el bebé en su cuarto
.
- Lo traeré.
- Hola mi amor, seguro tienes hambre, acá está mamá.
...
Y el mundo sigue girando.

domingo, 12 de mayo de 2019

Para cuando despiertes (6)

Odio las redes sociales en estos días
explotando de saludos y fotografías de rostros sonriendo
captando un instante de sus vidas
que me recuerdan que alguna vez
también tuve una similar.
Entonces los días parecían largos
inacabables, sempiternos
como si el final anunciado nunca fuera a llegar
Odio los días como estos
en el que las redes sociales se llenan de mensajes recordando a mamá
(tu mamá no tiene siquiera Facebook)
mientras transcurre mi tarde
tomándome un café que el mozo del local me ha vuelto a llenar molesto
(quizá él también desea escribir un saludo en las redes sociales a su mamá).
No tengo el valor de abrir mis redes y enviarte un saludo
prefiero hacerlo oculto en el anonimato de esta cuenta
Después de todo, si crees que existe una vida después de la muerte
¿Por qué no creer que alguien, en algún lugar, va leyendo mis líneas mientras las termino de digitar?

sábado, 9 de marzo de 2019

Se prohíben las caricias y los besos



Aquél bien podía haber sido el lema que acompañó mi niñez. Entre nosotros no estaban permitidas las caricias ni los besos. Apenas el brusco apretón de manos con el que nos saludábamos al encontrarnos o nos despedíamos una vez finalizadas las reuniones familiares. Hasta el día en que se marchó mamá.
Ni bien nuestras miradas se encontraron, me di cuenta de que tu antigua rudeza había desaparecido.
Llegué hasta a ti a tiempo para sostenerte entre mis brazos, para ocultar la explosión de tu llanto que se confundió con el mío. 
Entonces comprendí que también tú habías muerto.

Para cuando despiertes (5)

A mi mamá, en el cielo.
¿No ves? ¿De verdad que si no ves?
En las noches, cuando duermo y te sueño, y me siento cerca a ti, tan cerca que imagino que estoy a punto de desvanecerme de alegría de tenerte cerca.
En el día, cuando sueño despierto, y camino por aquellas calles y avenidas por donde alguna pasamos, mis pasos locos, los tuyos cortos y cada vez más cansados.
¿No ves? ¿De verdad que si no ves?
En las tardes de verano, cuando el sol se ha ocultado y el viento empieza a soplar, en los ojos de ese pájaro que asomó hasta nuestro balcón y que luego no quería marchar, en cada espacio de la inmensa soledad donde dejaste tu huella, en los resquicios cada vez más abiertos de mi recuerdo.
En las mañanas, cuando despierto, cuando el efecto de las pastillas ha terminado y debo enfrentarme a la soledad de un nuevo día, sin tu latido, sin aquella voz que me canturreaba al oído que jamás se iría. Pero te fuiste.
¿No ves? ¿De verdad que si no ves?
En aquellas cartas tuyas, que releo una y otra vez intentando encontrar en cada letra un sentido diferente, en las viejas fotografías donde apareces sonriendo o muy seria, con aquellos inmensos ojos castaños que parecían dispuestos a tragarse el mundo de un solo bocado (solo te tragaste mi corazón).
¿No ves? ¿De verdad que si no ves?
En mi recuerdo, que con el tiempo se va convirtiendo en resignación. Y se convierte en una piedra dura que me solidifica en el corazón. En las lágrimas que se han secado y en aquellas otras que ya no tienen fuerzas para brotar. En tu recuerdo, que ya no estoy seguro si el el tuyo o una versión que me invento día a día para no olvidar.
"Olvida todo mi pequeño monstruo, ha sido todo un mal sueño".
Y el mundo vuelve a tornarse de un color especial.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Azul











                                                                          






“L’Art c’est l’azur”.Víctor Hugo.
Soy azul, como el viento
como la luna, como el mar y como las aves.
Azul como el pensamiento, como la tristeza.

Soy azul. Como la  nostalgia, como la risa tenue
como una tarde de invierno
como el silencio y como las lágrimas.
 Azul como la marea, como la brisa al caer la noche.

Soy azul, como el amor –el verdadero-.
Como la soledad, como la compañía
como la vida y como la muerte.
Azul como los sueños, como el placer, como un abrazo.

Soy el pensamiento oculto
la palabra mal dicha que se esconde
el grito callado que ansía ser libre
y que cae en el papel del olvido, rendido.

martes, 29 de agosto de 2017

Necesito saber de ti

Debí saberlo, percibirlo en la cadencia de tu voz, en el ritmo agitado de tu respiración que escalaba hacia el cielo como un vaho.
Debí descubrirlo en tu sonrisa triste, en el brillo anodino de tu mirada, a partir del temblor de tus manos o el sudor frío de tu corazón, previo al vacío.
- "Necesito saber de ti", dijiste.
¿Cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que nos vimos? ¿Días? ¿Meses? ¿Años?
Contesté lentamente. Mis dedos parecían una docena de torpes arañas bailoteando, temerosas, sobre las letras del teclado del ordenador.
Pulsé: enviar. "Su mensaje ha sido enviado".
Mañana despertarás. Revisarás tu buzón y encontrarás mi mensaje. Sabrás que hay situaciones que escapan de la necesidad, el espacio y el tiempo. Que hay mensajes que jamás llegan a su destinatarios y destinatarios que jamás encuentran sus mensajes.

martes, 16 de mayo de 2017

Cuida bien tus estrellas, mujer


No puedo dejar de decir
que hay idiomas perfectos por descubrir
y que son olvidados frecuentemente
en el tedio del tiempo
y hay que buscarlos
Silvio Rodríguez
- "Me encantan", casi gritaste.
Y como para demostrarlo, me abrazaste.
No era necesario, tu cuerpo entero, tu expresión, tu sonrisa, me permitían adivinarlo sin que tú necesitaras decir algo.
- "Me siento tan yo contigo. Yo, me, mi, contigo".
Levanté el rostro que llevaba clavado en el cielo, esperando el momento en que coronarías tu anterior expresión con un rugido, el instante en que lo cercenarías de un certero tajo.
- "Aunque también puedes ser un animal despiadado a veces, ¿sabes?", sentenciaste.
Exploré los contornos de tu sonrisa: el hoyuelo de tus mejillas me permitían avizorar la posibilidad ondulante de un escape.
- "Eres malo... y me haces daño", remarcaste, "terriblemente malo.. pero te quiero, ¿Qué puedo hacer?"
Estabas en tu etapa reflexiva, donde la conclusión se presentaba ante mi como un terreno ignoto, inexplorado, ante el cual había que caminar de modo oscilante, como en medio de un túnel oscuro. A tientas.
- "Igual me encantan", volviste a decir, mientras tus manos jugueteaban con las estrellas. "Pondré algunas en el alfeizar de mi ventana, las demás las colocaré en el techo".
Asentí y ensayé una sonrisa neutral, anodina.
De pronto me miraste muy fijo. Noté tus ojos oscuros aguarse y desdibujarse lentamente la expresión que perfilaba tu sonrisa: tus hoyuelos quedaron convertidos en dos valles planos, secos, vacíos.
- "Debes irte ya", dijiste, "Vete pronto, porque en unos minutos no te dejaré marchar".
Cerré la puerta con delicadeza. En uno de los descansos de la escalera llegué a alcanzar la melodía de una canción de Janis Joplin que escapaba por los resquicios de tu habitación:
I know she told you
Honey, I know she told you that she loved you
Much more than I did
But all I know is that she left you
And you swear that you just don't know why
But you know, honey I'll always
I'll always be around
If you ever want me
Come on and cry, cry baby
Cry baby, cry baby

sábado, 15 de abril de 2017

No te enamores de mi, estoy loca

 

"No te enamores de mi, estoy loca", me dijo
No recuerdo lo que pensé en aquel instante
algo así como "¿Y quien no?"
(es lo más seguro).
Luego los días pasaron
-con sus tardes, sus noches y de nuevo sus días-
         -un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña-
Debí haberlo sabido entonces
la suavidad del olor de las rosas
es apenas un anticipo del dolor que prodigan sus espinas
"No te enamores de mi, estoy loca", me dijo
Y sonrió
marcándose un hoyuelo en la superficie de sus mejillas
sonreí también.
Debí tomar con seriedad cada una de sus palabras.
pero seamos honestos
            ¿Quién toma como serias las palabras de una chiquilla a los 16?
"No te enamores de mi", le respondí, riendo.
Ella sonrió también
una de esas sonrisas largas
que hacía que las personas volteasen a vernos en el parque
"Bueno, ya te advertí" y me jaló una oreja.
Debí haber oído
pero había algo en mi alma que me predestinaba
a descubrir ese tipo de muchachas
como una virtud, un sexto sentido, una capacidad de atracción extraña
como una suerte de imán atrayendo polos diametralmente opuestos.
Siempre me ocurría: me enamoraba sin remedio de las muchachas extrañas
de las más frágiles, de los ángeles de alas rotas
de las neurasténicas, de las almas bipolares, de las marginales sociales,
de las muñecas quebradas, siempre.
         -dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña-
Debía haberlo sabido entonces
pero ignoré sus avisos continuos
hasta aquel jueves en que regresaba de noche
de mis clases de francés
y encontré a mi cuñada de pie frente a la puerta de mi cochera
y me susurró con un rictus
"Algo ha pasado, debes ser fuerte"
Y pensé en mi mamá "se ha muerto"
"Cecilia murió" me dijo
          -tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña-
La encontró el cuartelero del hotel
en la mañana
mientras hacía la limpieza
la señora del lugar contó a la policía que llegó avanzada la noche
que pidió una sopa, aunque nunca la tomó.
Las noticias de esa semana recogieron el incidente
en sus páginas policiales sensacionalistas
como uno de esos suicidios de adolescentes
que no tienen explicación.
La única explicación quizá
estaba en una nota inacabada
que la policía encontró al ingresar:
el sueño de los barbitúricos la alcanzó
antes de culminar la carta explicatoria:
"Esta carta está dirigida a cada uno de los seres que amo..."
          -cuatro elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña-
Me he preguntado por muchos años
como culminaría esa carta
si luego de alguna coma, punto y coma, punto seguido o punto aparte
mencionaría mi nombre
he recreado en mi mente párrafos enteros dirigiéndose a mi persona
pero nunca he podido culminarlos
ni hallarme a gusto con su contenido.
Mi único consuelo ha sido
imaginarla, de noche, en mi cuarto, riendo, con sus coletas al aire
y diciéndome al oído
mientras hacía un puchero con la boca
que marcaba sus hoyuelos en las mejillas
"No te enamores de mi, estoy loca"
Y pensar que no le creía
              -luego la tela se rompió-.

miércoles, 25 de enero de 2017

Crecer

"Tiembla mucho de miedo mujer".
Delgadillo

- Quiero crecer contigo - me dijo. Mientras sus piernas buscaban las mías entre la suavidad de las sabanas. Quería decirle mi cosas en ese momento, pero preferí callar.
Mi silencio fue interpretado de la peor manera. De manera brusca se levantó de la cama y casi desnuda, salió corriendo de la habitación, a pesar que afuera en la calle llovía.
La encontré muchas horas después en una bocacalle: tenía el cabello empapado y las lágrimas de su rostro de mezclaban con gruesos gotones de lluvia.
La cogí de la mano, temblaba. Luego la cargué suavemente, y como un niño, le mostré el camino que la devolvería a casa.

martes, 24 de enero de 2017

Sonia (1)

Siempre soñé con estar de novio de una chica de piernas perfectas y larguísimas, divinamente estilizadas hasta el infinito. Pasé muchas horas en mi habitación, imaginando cómo sería acariciar por horas esos muslos perfectos hasta perderme en el resquicio insondable de sus contornos.
Después conocí a Sonia.
Sonia era todo lo opuesto a la que había soñado: pequeña, gordinflona, con lentes de ratón que daban a su rostro un aspecto entre intelectual y estupido.
Siempre me había pasado: terminaba enamorándome de las niñas oscuras, de las más complicadas, de las muñecas dañadas, con problemas psicológicos e historiales suicidas, siempre.
Sonia canbió mi concepto de ver la vida. Incluso hoy muchos años después, cuando las canas comienzan a poblar mi sien, recuerdo su sonrisa de ratón y aquel sonidillo particular que luego de mezclaba con el llanto, al momento de llegar al orgasmo, luego de hacer el amor.
Tenía que haber pasado por ello, no obstante para entenderlo. Sonia no era para mí mi desde el inicio. O mejor dicho no era para nadie. Estaba destinada a una perpetua soledad de la cual no conseguiría sacarla nunca, aunque me esforzara por esconder sus frascos de pastillas o la navaja con la que solía cercenarse las muñecas en las tardes de lluvia.
- El sonido de la lluvia estrellándose contra el alféizar me pone melancólica - me confesó un día.
Hasta ese día en que la encontré, luego de buscarla por horas tropezando entre charcos y el espesor de las calles repletas. Hasta la que salvé.
Después de eso nunca más volví a ver a Sonia...



jueves, 14 de mayo de 2015

"Entre más largo sea tu silencio, más profundo será tu grito..."

Ahora lo sabía. Quizá siempre lo había sabido, sin atreverse siquiera a pensar.
Esas largas noches, esos cortos días. Las pastillas interminables aferrándose al fondo del frasco: azules, blancas, redondas, grandes, amarillas.
Ahora lo sabía. No era que amara la soledad. Ni la noche. Ni el silencio.
                         ("Te lo dije, honey, adoro cuando el sol se ha ido ya").
Era apenas una manera de poner un alto a ello, de sentirse más real. De hacer mas plausible su humanidad: estar despierto mientras todos duermen, cerrar los ojos cuando a los demás les toca despertar.
El silencio se siente menos opresivo cuando la luz ha huido, cuando las calles oscuras vomitan su soledad.

domingo, 27 de abril de 2014

La soledad de tu espejo o el estampido final de una escopeta

Ciudad de Piedra, 28 de abril de 2014.
Querida Cecilia,
El tiempo ha pasado (vaya que ha pasado), pero te recuerdo y de pronto todo vuelve a cero.
Yo también he cambiado, el tiempo ha sabido limar mis asperezas y dejado más expuestas mis agrietadas heridas.
En casa pueden transcurrir semanas enteras, incluso meses, sin que hablemos de ti. 
De pronto, como por encanto, alguien rompe ese silencio.
Tampoco solemos ir a visitarte tan a menudo al camposanto. Antes, íbamos casi todos los meses, ahora apenas lo recordamos antes de Navidad, el día de tu cumpleaños, el aniversario de tu partida, no más.
Puedo decir, sin embargo, con convicción, que todo ha vuelto a seguir su curso, y a la vez, permanece igual.
Es una cosa extraña que jamás me podré explicar, porque tu siempre tendrás veintiséis y porque yo, a pesar de que transcurran los años y llegue el momento en que casi te duplique la edad, seguiré pensando en ti como la hermana mayor que nunca estuvo, y que ahora, cosa paradójica, está más presente que nunca.
Es gracioso, de todos los momentos cumbres donde estuviste más bella, se me vienen a la mente precisamente los contrarios, tal vez porque reflejan mejor quien verdaderamente fuiste: tu pantalón de lana marrón, aquella chompa roja que te tejió mamá y que solías utilizar durante los días de invierno,  las dos robustas trenzas que adornaban tu rostro, la sonrisa que descubría cuando pensabas que nadie te miraba.
Y es que a veces las personas no están, cuando deben estar y permanecen de la manera más absurda, no obstante se han ido. No me preguntes de qué manera, las cosas son así, basta decirlo.
Hoy por ejemplo, veía esa obra de teatro de Arthur Miller, y de pronto en la escena final, retumbó en la sala el estampido final de una escopeta. Y se agolparon en mi cabeza escenas que creía olvidadas, como un flash back de una película de antaño. 
No, Cecilia. Nada se ha ido y eso es quizá lo más angustiante de todo. Que las cosas continúan ocultas, expectantes a cualquier detonador para resurgir, para volver a ser vividas. 
Para encontrarse una vez más en la soledad de tu espejo, con tu imagen, las cinco docenas de pastillas, tus instantes eternos de dubitación, la carta inacabada que comenzaste a escribir y jamás terminaste, el momento exacto donde pasé, sin saberlo, frente al cuarto del motel donde después te encontramos, donde nuestras vidas se miraron a los ojos casi por un segundo, a través de las paredes, para luego dar paso al black eterno de la oscuridad.
 No la tuya. La mía.
Tuyo,
YO

martes, 25 de marzo de 2014

No regrets


Una golondrina
no hace un verano
tampoco un recuerdo
o tu majadería
mi necesidad
de tu mitomanía
tu conmiseración
los mil perdones
las velas que jamás encendimos
el colapso de tu cuerpo lúbrico
aquel abismo
(subterfugio de la otra orilla)
en que primero caíste
el paroxismo de tus extremidades
descubiertas al flash de mi cámara
sus oquedades
y las mías
tu inminente extinción
o tu cercanía.
No regrets.

domingo, 2 de marzo de 2014

Necesito que me hagas el amor


















Necesito
que me hagas el amor
sin tocarme
ni llenarme de abrazos
o de besos.
sin apenas poseerme
con tu mente
o la mía
como en los sueños
como el placer
como en un abrazo
without words.
Con algo de maldad
y de melancolía
Tenderly.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Yo podría hacer que te enamores de mi


- Yo podría hacer que te enamores de mi -me dijo besándome. 
-¿Y que te ame?
- No. Eso es distinto.
- ¿Y que te haga el amor?
- Tampoco.
- ¿Entonces?
- Podría lograr tan solo que te enamores de mi. Pero no quiero. Deje de desearlo desde el día siguiente en que te conocí. En que me paralizaste con tus ojos inmensos, desde que me lanzaste el primer "hola" y cuando comencé a extrañarte, luego que te despediste con un simple "adiós".
- Yo en cambio podría lograr algo distinto.
- ¿Qué?
- Podría hacer que mueras por  mi.
- Adiós - dijo el zorro.
- Hasta pronto - respondió el principito.

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Todavía te gusta la lluvia?


¿Qué hubiera pasado si aquella noche, entre luces de bengala y explosiones de bombardas en Navidad me hubiera armado de valor, olvidado de mis manos que sudaban, del temblor de mis piernas, me hubiera acercado hasta la altura de tus ojos que reían y te hubiera estampado aquel beso? 
¿Qué hubiera ocurrido si aquella velada, me hubiera olvidado de mi estúpido orgullo, de aquella pelea que tuvimos, de las palabras que dijiste y que luego retruqué para hacerte daño, y hubiera asistido a aquel concierto? ¿Las cosas seguirían siendo las mismas?
Las probabilidades. Es algo que tú y y jamás entenderemos, honey. Como salir una tarde lluviosa y pensar cuál es la posibilidad de pisar un charco, de que se estrelle tu tren, de que te caiga un elefante del segundo piso, de que regreses a casa y descubras a tu hermana hecha cadáver, o tu padre muerto a causa de un infarto, de que nunca puedas decir adiós, ni te quiero.
Me he preguntado tantas veces cuál es la posibilidad que un evento se repita de nuevo. He estudiado complicadas teorías estadísiticas que no me satisfacen, ni me brindan la respuesta que requiero.
Cómo por ejemplo, cuál es la probabilidad de que vuelvas a ser tú. Que un día regrese a ser el que era. Que nuestros destinos se crucen. Que tomes un bus, realices el ademán de abrir la puerta de un taxi (mi taxi), en alguna lejana ciudad, y descubrirte, y descubrirnos, y decirte, oye, pero si eres tú, ha pasado tanto tiempo, te casaste ya, y con 3 hijos a cuestas, y ya todos mayores, no tengo nada que hacer, ¿tampoco tú?, sólo paseaba, ¿todavía te gusta la lluvia?, y si nos tomamos aquel café que nunca pudimos tomar, tal vez te lea alguno de aquellos poemas, ¿si?, todavía los recuerdas, esa maravillosa generación del 60, ¿aún escribes en  aquel diario?, yo también sigo con el mío, mira tú lo que hemos vivido, defintivamente ha pasado el tiempo, tú estas igual, no no te rías, yo en cambio me siento cansado y viejo, ya peino mil pelos grises, tienes razón, también me creció la barriga, y en las noches me lanzo unos pedos que hacen ladrar a mi perro, pero deja de reír que me sonrojo, no, no no, mejor no te detengas, mejor sigue riendo, a ver si entre tanta risa consigues que pare la lluvia.