Ha vuelto a hacerlo.
Descubro una vez más esa media sonrisa en su rostro
("igual que tu papá, dirías")
y pienso en que está dormido
y que tal vez ahora mismo
te esté soñando
Quizá descansa sobre tu regazo
o yacen ahora mismo los dos sobre el suelo
fundidos en único abrazo
inacabable
eterno
de esos que parece durarán toda una vida
pero que se rompen al caer la noche
con los primeros cantos de los pájaros
en el día
en el momento que despiertas
y te das cuenta que ella no está
que ha sido un sueño hermoso
que eres incapaz de verbalizar
pero de pronto te hace llorar desconsolado.
...
- Despierta. Está llorando el bebé en su cuarto
.
- Lo traeré.
- Hola mi amor, seguro tienes hambre, acá está mamá.
...
Y el mundo sigue girando.
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sábado, 25 de mayo de 2019
domingo, 12 de mayo de 2019
Para cuando despiertes (6)
Odio las redes sociales en estos días
explotando de saludos y fotografías de rostros sonriendocaptando un instante de sus vidas
que me recuerdan que alguna vez
también tuve una similar.
Entonces los días parecían largos
inacabables, sempiternos
como si el final anunciado nunca fuera a llegar
Odio los días como estos
en el que las redes sociales se llenan de mensajes recordando a mamá
(tu mamá no tiene siquiera Facebook)
mientras transcurre mi tarde
tomándome un café que el mozo del local me ha vuelto a llenar molesto
(quizá él también desea escribir un saludo en las redes sociales a su mamá).
No tengo el valor de abrir mis redes y enviarte un saludo
prefiero hacerlo oculto en el anonimato de esta cuenta
Después de todo, si crees que existe una vida después de la muerte
¿Por qué no creer que alguien, en algún lugar, va leyendo mis líneas mientras las termino de digitar?
domingo, 27 de enero de 2019
Para cuando despiertes (3)
como uno de esos temas recurrentes
como aquella melodía inconclusa
la poesía que jamás te animaste a escribir
las palabras que tuviste miedo de expresar.
y jamás dijiste, y ahora es tarde.
Mi madre duerme
(no importa si en forma real o ya más alejada de lo terrenal)
y yo sigo esperando que despierte
que esos artefactos luminosos que llamamos ojos
se enciendan una vez más
para extraviarme en sus pestañas inmensas
y encontrarme una vez más en el calor de su abrazo
de sus latidos
de su corazón.
Mi madre duerme, no la despierten.
Ella está agotada, me lo dijo la última vez que conversamos
"Estoy cansada de luchar".
Yo le pedí no cesar de hacerlo.
"Tienes que comer, tienes que vivir", reclamé.
Ella lloró bajito, casi en un susurro.
"¿Tienes miedo a la muerte?", pregunté.
"Sí", contestó de modo casi inaudible.
Luego nos perdimos en uno de esos silencios
tan nuestros, tan suyos, que podían durar minutos, horas
fundidos uno al lado del otro
donde nos entrelazábamos sin apenas tocarnos
"Está bien hijo", me dijo al rato, "comeré".
Y bajó a la cocina.
Algún rato después escuché el sonido de tazas y platos
Sus pasos eran lentos, cansados.
La noche era tibia. Las horas pasaron unas tras otras.
Subí a verla algún tiempo después.
La abracé por encima de su cobertor, hasta que se quedó dormida.
Al retirarme, subí a verla una vez más.
Tenía la luz apagada, dormía.
"Hasta mañana mami", le dije haciendo mucho ruido para despertarla.
"Hasta mañana hijito", contestó.
Fue la última vez que hablé con ella.
Mi madre está dormida, les digo.
No importa la forma que adopte su sueño.
Si es en el presente, en el pasado o en la volutas de su voz que se van extraviando entre los resquicios de su recuerdo.
No la despierten. No esta vez.
Ella duerme.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
Para cuando despiertes (2)
¿Te he dicho que te he amado, recently?
No. Pensé que eran ese tipo de cosas que se asumían, que tú ya debías saberlo, que estaba sobreentendido, que bastaban las miradas, que hay cosas que no se dicen sino "se sienten".
Observo tus ojos inmensos espiándome detrás de tus pestañas hirsutas, encanecidas y me pregunto si me comprendes ahora, si logras encontrar el camino en la maraña de tus pensamientos para conseguir descifrar mis palabras. Me miras nuevamente. Me muevo a un lado y tu cabeza gira, suavemente, siguiendo cada uno de mis pasos.
"Ya regreso", te digo y me despido con un beso en la mejilla. Pestañeas.
¿Comprendes el significado del tiempo? ¿Eres consciente que no volveré sino al caer la noche, cuando quizá ya duermas?
¿Te he dicho que te he amado, lately?
Si, lo hice hoy antes de partir. Me observaste en silencio, desde tu cama (quizá en la misma posición en que te encontraré al regresar). Lo dije muy despacio, tratando que entiendas cada una de mis palabras: T-E A-M-O.
Volviste a pestañear. Me marcho con el corazón en la boca. Quiero pensar que fue una señal.
Aunque solo yo lo crea.
No. Pensé que eran ese tipo de cosas que se asumían, que tú ya debías saberlo, que estaba sobreentendido, que bastaban las miradas, que hay cosas que no se dicen sino "se sienten".
Observo tus ojos inmensos espiándome detrás de tus pestañas hirsutas, encanecidas y me pregunto si me comprendes ahora, si logras encontrar el camino en la maraña de tus pensamientos para conseguir descifrar mis palabras. Me miras nuevamente. Me muevo a un lado y tu cabeza gira, suavemente, siguiendo cada uno de mis pasos.
"Ya regreso", te digo y me despido con un beso en la mejilla. Pestañeas.
¿Comprendes el significado del tiempo? ¿Eres consciente que no volveré sino al caer la noche, cuando quizá ya duermas?
¿Te he dicho que te he amado, lately?
Si, lo hice hoy antes de partir. Me observaste en silencio, desde tu cama (quizá en la misma posición en que te encontraré al regresar). Lo dije muy despacio, tratando que entiendas cada una de mis palabras: T-E A-M-O.
Volviste a pestañear. Me marcho con el corazón en la boca. Quiero pensar que fue una señal.
Aunque solo yo lo crea.
martes, 11 de diciembre de 2018
Para cuando despiertes (1)
Me gustaría decir tantas cosas cuando despiertes.
Decirte que he pensado mucho en ti en estos días, que he sentido temor (mas bien horror), que he llorado como un niño (hasta secarme), que he sentido ese vacío que se siente en el corazón cuando ya no tienes más lágrimas para botar, cuando tu pecho se vuelve como un tronco seco porque perdiste el corazón.
Me gustaría decirte tantas cosas en estos días.
Que he renunciado a ti ya varias veces y me he aferrado a la esperanza en igual proporción, que he creído en Dios y lo he blasfemado al mismo tiempo, que he sufrido pero también me he alegrado con cada resquicio de esperanza.
Me gustaría contarte muchas cosas, porque se que me escuchas... pero se que no debo. Dicen que debo ser fuerte, tratar de no asustarte, de no alterar aun más a esos demonios que te mantienen postrada, totalmente inmovilizada.
Me gustaría decirte todo esto, pero he decidido no hacerlo
Lo leerás cuando despiertes de ese largo viaje que has emprendido, te lo leeré en voz baja, me avergonzaré un poco y ocultaré mi cabeza en tu regazo.
Y seremos invencibles.
Decirte que he pensado mucho en ti en estos días, que he sentido temor (mas bien horror), que he llorado como un niño (hasta secarme), que he sentido ese vacío que se siente en el corazón cuando ya no tienes más lágrimas para botar, cuando tu pecho se vuelve como un tronco seco porque perdiste el corazón.
Me gustaría decirte tantas cosas en estos días.
Que he renunciado a ti ya varias veces y me he aferrado a la esperanza en igual proporción, que he creído en Dios y lo he blasfemado al mismo tiempo, que he sufrido pero también me he alegrado con cada resquicio de esperanza.
Me gustaría contarte muchas cosas, porque se que me escuchas... pero se que no debo. Dicen que debo ser fuerte, tratar de no asustarte, de no alterar aun más a esos demonios que te mantienen postrada, totalmente inmovilizada.
Me gustaría decirte todo esto, pero he decidido no hacerlo
Lo leerás cuando despiertes de ese largo viaje que has emprendido, te lo leeré en voz baja, me avergonzaré un poco y ocultaré mi cabeza en tu regazo.
Y seremos invencibles.
domingo, 5 de junio de 2011
Cronología de un final no anunciado (i)
19:00Probablemente ya llevabas las pastillas contigo, compradas a algún inescrupuloso boticario que si conociera su identidad ya estaría en prisión hace mucho tiempo. Intuyo que tenías clara la decisión que tomarías algunas horas después. Llevabas dinero contigo. Ese no fue un problema.
Había que escoger un lugar. Quizá en ese momento pensaste en mamá. Decías que no, pero sabías bien lo mucho que la querías. Pensaste lo terrible que sería para ella llegar hacia ti y descubrirte en ese momento de dolor.
Hacía frío esa noche. Saliste poco abrigada, con una casaquita de color morado y una falda color negro. Estabas bonita, como en esa foto que llevo clavada en mi mente. Buscabas un lugar. De pronto alzaste la mirada y lo encontraste.
21:00
En paralelo, yo bajaba del colectivo que me devolvía de mis clases de inglés. Supongo que llegué a la casa, saludé a mi madre y cené tal y como lo hacía todas las noches. Probablemente noté tu puerta cerrada, pero ni siquiera pensé en ello. Hace muchos años que esa puerta se había cerrado para mí. Para los demás. Para todos excepto para ti. Me puse el pijama, quizá leí un poco y luego dormí.
22:00
Tuviste hambre. Tu cuerpo te exigía lo que todo cuerpo exige a su dueño: vivir. Y para vivir debías de alimentarte. Bajaste de la habitación que habías alquilado y le preguntaste a la regente si vendía algún tipo de comida. Te contestó negativamente pero se ofreció a conseguirte algún tipo de sopa de un puesto cercano. "Súbeme cualquier infusión", le pediste. "Mañana tengo un examen importante y debo estudiar toda la noche. Que nadie me moleste por favor", concluiste.
23:00
¿Lo habrás dudado en algún momento antes de ingerirlas? Tenías la bebida caliente que la regente te acababa de subir. Quizá la última oportunidad de algún contacto humano hiciera que desistieras de tu propósito. Pero no fue así.
Tu estómago vacío te exigía algún tipo de comida, pero eso parecía ya no importarte. Abriste la boca (tu hermosa boquita rosada que tantas veces se quebró en una sonrisa) y comenzaste a introducir en ella una a una las pastillas que llevabas en una bolsa: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10... Quizá llorabas cuando llegaste a la última. Jamás sabré eso.
23:15
Llevabas un papel y sacaste un lapicero de tu cartera. También eso lo tenias dispuesto. Iniciaste con un "Querida familia..." y nos comenzaste a mencionar uno a uno hasta que llegaste a mi nombre. En algún momento de la misiva tus trazos empezaron a perder forma, las letras se confundían unas con otras hasta que se diluyeron finalmente en una línea.
¿Te habrás arrepentido en aquel momento? ¿Habrás querido retroceder y habrá sido muy tarde? ¿Habrás querido llamar por teléfono como en el poema de Ernesto Cardenal? ¿Habrás pensado en Dios, en nosotros, en mi? ¿Habrás pensado en él?
23:45
Todo esta consumado. Hace frío pero no lo sientes ya. Tu cuerpo descansa en posición fetal sobre la cama, en medio de la soledad de la habitación. Es una escena hermosa. Si fuera pintor, pintaría quizá un cuadro con ella.
Aún no dejas de respirar pero ello es solo cuestión de tiempo. Tu muerte será consecuencia de un edema pulmonar, que dictaminará el parte médico al día siguiente. Ya es 06 de junio.
....
....
Oración por Marilyn Monroe
de Ernesto Cardenal
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz)
Pero el templo no son los estudios de la 20 th Century-Fox.
El templo de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20 th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20 th Century
Por esta Colosal Super-Producción en que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda, Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleada de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles
¡contesta Tú el teléfono!
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz)
Pero el templo no son los estudios de la 20 th Century-Fox.
El templo de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20 th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20 th Century
Por esta Colosal Super-Producción en que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda, Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleada de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles
¡contesta Tú el teléfono!
lunes, 19 de julio de 2010
otro día mas
Otro día mas sin conciliar el sueño
...
...
que lejana parece la posibilidad
de hundir la mirada
...
...
en el black
más profundo.
...
...
que lejana parece la posibilidad
de hundir la mirada
...
...
en el black
más profundo.
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