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lunes, 10 de febrero de 2014

Felicidad

Odio las escenas impostadas, las fotografías de estudio profesional que se toman las parejas, con juguetitos, proyector de luz artificial, alfombras, verde césped, pies descalzos, jueguetes de madera, retrato familiar. 
Odio las fotografías de las embarazadas, de las madres primerizas, de la barriga turgente, de la teta seminal, de los vástagos recién nacidos, de su primer pañal, de popó del día previo, de los padres cortando el cordón umbilical.
Odio las fotografías perfectas que se derrumban un segundo después de disparado el reflector del flash, cuando todo vuelve a la normalidad, cuando la familia entera se desprovee del maquillaje, cuando uno a uno se quitan el antifaz, cuando resurgen las miradas de odio, cuando todo vuelve a la normalidad.
Cuando ella regresa a la cocina y se encierra entre sus trastos y sus libros de mujer profesional-liberada-atrapada-en-matrimonio-asfixiante-y-asexual. Cuando él coge el teléfono para enviar un mensaje de texto a su amante, que ya terminó la sesión, que te extraño a morir, que esta noche no, que quizá mañana, que no insistas, que deja de llamar y cortar por las noches, que pasado, ¿te tengo ganas, sabes?, no, hoy no, mañana, tal vez mañana.

Odio las sonrisas impostadas, el imbécil que me pide mirar el pajarito (que me mire él el mío), que exige a tu hijo sonreír, que olvide por un segundo que en el colegio lo golpean -vamos, no es tan difícil, dice, solo digan whisky-, que hace dos tardes encontró a su novia tirando con su mejor amigo, que sus padres se gritan todo el día, que anoche su madre no se pudo levantar por las pastillas, que su hermana se suicidó hace más de diez años, que no puede conciliar el sueño, y sin embargo termina siendo obligado a efectuar un remedo de mueca, que vuelve a la normalidad cuando se oye el click que atrapa ese instante perfecto, que no termina de definirte, pero que todos llamarán alegría o peor aún, lo catalogaran como felicidad.

lunes, 13 de febrero de 2012

Aun sigo Cantando

Para esos que todavía insisten en ser rockeros:

"Pero como han cambiado los tiempos
todos luchan por mantener sus puestos
Hay muchos que ahora son ingenieros
pero qué pocos quedaron rockeros.

Pero yo aún sigo cantando
y lo voy a seguir haciendo
Una lección me dió la vida:
tenés que hacer lo que el corazón diga".


jueves, 26 de enero de 2012

Yo me corto, tú te cortas, nosotros nos cortamos

"Algunos fuman, otros beben y yo... me corto"
Boulevard of Broken Dreams.

Cuando lo leí no me impactó. Tampoco puedo decir que me provocó intentarlo. Cada quien que luche de la mejor manera con sus ángeles y demonios. Lo que si puedo decir es que sentí, repentinamente, un sentimiento de solidaridad que quizá pocos comprenderían. El mundo esta construido y pensado para un estándar de ser humano, los que no pertenecemos al mismo, somos excluidos de la manera menos compasiva posible. Y nuestra exclusión no admite ningún tipo de perdón o la esperanza de una futura redención. Por el contrario, dura una eternidad.
Hay muchas formas de ser diferente, pero hay una diferencia abismal en serlo y otra, reconocerlo o tolerarlo.
Dicen que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza. Quizá desde el momento mismo de la creación está impregnada la idea de modelo, de calco. Adán no es por lo tanto una obra original, sino una copia mediocre de su predecesor.
He oído muchas veces que el hombre es un ser sociable por naturaleza. Pero conozco muchas personas que no son sociables (o no desean serlo todo el tiempo) y eso forma parte de su naturaleza intrínseca.
Recuerdo en alguna oportunidad haber escuchado a un familiar cercano referirse a la sociabilidad de un pequeño pariente mío como una virtud.
El que no foma parte de la manada es mirado con extrañeza, su conducta es no sólo reprobada sino castigada y motivo de escarnio.  Y sobre todo de preocupación por parte de los padres, que miran con tristeza y preocupación como su vástago no se integra en la telaraña social. El excluido es escondido como si fuera una suerte de bicho raro, como si padeciera de algún tipo de anomalía monstruosa para la vista humana. O peor aún, es forzado a "cambiar" su condición natural y torturado con talleres de integración, de clown, de oratoria o de sendas terapias con el psicólogo y el psicoanalista.
La discriminación no es sino una expresión del soterrado temor de los llamados "normales" hacia todo aquello que les parece desconocido. Ininteligible. Hacia cualquier espejo que no devuelva el reflejo de su propia imagen.
Yo me corto, tú te cortas, nosotros nos cortamos. En realidad, yo no me corto, ni fumo. Tampoco bebo, ni me drogo. No soy ni emo, ni hikikomori. Hay tantas expresiones de la individualidad que no entendemos y sin embargo reprochamos. Se juzga al diferente como si fuera una suerte de elemento que corrompe al rebaño. En el pasado se quemaba en la hoguera a quien no llevaba su vida de acuerdo al modo en que se supone debía llevarse. Hoy los métodos son más refinados: ya nos los queman, simplemente los quieren cambiar. 

domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Feliz Navidad a las personas que están y a las que ya se ha ido, a los que viven y a lo que no, a los que todavía sonríen y a aquellos que viven con el corazón fruncido, como un puño extendido, por las penas, los abrazos partidos, los rencores, el olvido.
Feliz Navidad a los que se acuestan cada noche, con la esperanza de no despertar, a los que no pueden aguardar que amanezca para ofrecer una sonrisa al siguiente día.
Feliz Navidad, a los que gustan del sol y a los que no, a los que se acuestan temprano y a los que concilian el sueño entre el canto de los gallos. A los que disfrutan del sol y los que todavía creen en las estrellas.
Feliz Navidad a los que dicen no tener esperanza, a los que se quejan de haber perdido el amor, a los que lo recuperaron, a los que dicen que ya no les queda mas vida para el amor.
Feliz Navidad a los que enfermaron este año y a los que de manera milagrosa, sanaron. A los que disfrutan de la soledad y también de la compañía, a los seres gregarios y a los misántropos.
Feliz Navidad a los que todavía consideran que al arte es una manera de amar, de encender el fuego de una eterna quimera.
Feliz Navidad a los despechados, a los desvalidos, a los que carecen de esperanza y sin embargo esperan.
Feliz Navidad a los que tienen a quien amar y a los que no, a los que pueden sumergirse en la tranquilidad de un suave beso, a los disfrutan de su sexualidad, a los que se extraviaron entre los laberintos del amor y a quienes lo perdieron.
Feliz Navidad a las personas que amé y me amaron, a las que sigo amando, a las que no olvidaré y a las que desearía olvidar y no puedo. Feliz Navidad a quienes me hicieron daño, a las personas que dañé, a las que pedí perdón, a las que no.
Feliz Navidad por ese sueño, por tus manos extendidas, por tu mirada eternamente partida. Feliz Navidad por tus silencios, por las palabras jamás dichas, por aquel beso robado, por esa historia que ahora también es mía, por el perdón que no llega, por todo.  
Feliz Navidad a los locos, a los desvalidos, a los poetas negados, a los suicidas frustrados, a los que encontraron la paz, a los que desistieron de hacerlo. A los que estan en el más allá y a los que permanecemos acá. A los que volveremos a ver, a los que jamás veremos. A los que siguen buscando la redención y quizá, al final del camino, encuentren su propio cielo.

martes, 1 de febrero de 2011

Aquí

Es mas de la una de la mañana
aún continuo en el trabajo
probablemente tenga para mucho rato más aquí
debería estar desanimado
y sin embargo, soy feliz.
Hay algo de felicidad
en el simple hecho se sentirse, hoy, aquí.