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domingo, 15 de mayo de 2011

Habla Maria Kodama

Aunque sabe que su destino fue marcado a fuego por el encuentro con Borges, rechaza la idea de sentirse sólo una sombra, una pura compañía, una presencia marginal, un fantasma, el vestigio de alguien, un experimento o un ensayo.
“No me arrepiento de nada, ni he relegado mi vida por nada que no hubiera querido hacer. Mi dedicación fue elegida y lo sigo siendo, aunque viajo mucho y a veces resulta cansador, lo disfruto”.
Confiesa que la presencia constante de periodistas y admiradores, curiosos y estudiantes, no sólo que no la inoportuna, sino que la complace.
“Me gusta poder hablar de Borges, recordarlo con cariño. Todos ustedes hacen que permanezca cerca de mí, que sea una presencia diaria”.
¿Nos podrías contar cómo fue tu vida al lado de Borges?
"Mi vida fue muy especial y maravillosa. De todos modos, digamos que desde chica. Mi vida antes de conocerlo estaba dedicada a la literatura y a aprender cosas, con una curiosidad enorme por los libros, por la lectura, por saber, así que mi encuentro con él y mi crecimiento a su lado fue algo realmente único porque justamente de esa manera era una posibilidad maravillosa de un aprendizaje. No sólo de un aprendizaje ritual sino de un aprendizaje de sabiduría de vida extraordinario. Así que fue una experiencia única".
¿Si Volviera a nacer, elegiría el mismo destino?, le preguntamos como despedida.
No lo duda.
“Sí, sólo si me aseguran que Borges vuelve idéntico”.

(Extraído de diversas fuentes)

domingo, 30 de enero de 2011

Espero

Espero sinceramente que este mejor cuando leas esto
que el viento haya curado algunas heridas
que la soledad no haya perfilado algunas otras
que este tiempo de ausencia haya limado asperezas.
Espero sinceramente que tus días sean siempre soleados
(ese sol que te hacía reír hasta ponerte como sólo tú solías ponerte)
que hayas vuelto a entontar esas canciones que un día dejaron de sonar
espero hayas vuelto a tus viejas sandalias, a tus polos desenfadados.
Espero que todavía utilices tus lindas carteras
que solías esperar cada navidad o cumpleaños
que sigas combinando tus escasos trapos de manera excepcional:
de pronto parecía que contabas con más de cien.
Espero sinceramente que lo peor haya pasado,
que no albergues mas resentimiento en el corazón
que se haya abierto como una flor
espero que el pecesito aquél
que solías guardar en un pequeño vasito de tu mesa de noche
esté aún vivo, que continúe nadando, por siempre.
Espero seas tú otra vez. Espero.
Aquí espero.

Esa tarde hable con tu padre

Esa tarde hable con tu padre
ese hombre que nunca me quiso
y por el que yo jamas profese ningún afecto
salvo el consabido respeto
que adorna este tipo de situaciones.
Imagino que no seria su culpa no estimarme
pero tampoco nadie puede culparme
de no quererlo.
Crecí sin figura paterna
desconfío del trato de los hombres en general
con las mujeres me siento en mi estado natural
en un ambiente conocido y cálido
con los padres en cambio,
me siento frente a un terreno desconocido, indómito, aterrador.
Esta tarde hable con tu padre
hablamos de ti
el escupió todo su odio
y yo intente defenderme de la mejor forma que pude.
Le dije que todavía te quería
que te querría por siempre (no se puede cambiar eso)
y me cambio rápidamente de tema.
Hablaba de mi como un evento nefasto en tu vida
como algo que se requiere "superar" lo mas pronto posible
A.S.A.P.
De pronto me convertía en un farsante, en el motivo
y origen de todos tus males.
Esta es una historia que me gustaría escribir algún día
porque todavía no se bien como cerrarla
como ponerle FIN, END, como insertar
el VIVIERON FELICES POR SIEMPRE
como en los cuentos e historias de hadas.
Esa tarde hable con tu padre
y le dije que podía contar conmigo por siempre
el insistía hablándome de cosas que yo no entendía
de eventos que jamas ocurrieron
de acusaciones de las que no me podía defender.
Esa tarde hable con tu padre
y le explique que también se me iba la vida en ello
algunos de mis mas caros sueños
tus manos pequeñas y perfectamente cuidadas
el vocabulario que habíamos ideado entre los dos
la forma de tus ojos cuando sonreías.
Esa tarde hable con tu padre...
pero tu padre jamas hablo conmigo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Despertar

Ayer se quebró finalmente como una bola de cristal.
Despertó de un sueño muy largo y se dio cuenta que durante el sueño soñó a su vez que dormía y soñaba la pesadilla de otro.
No hubo sobresaltos, ansiedad o tristeza. Solo un sentimiento de decepción clavado muy fijo en el pecho.
Se acomodó las gafas y observó la gigantesca mole de agua que bloqueaba su paso hacia el otro extremo.
Levantó los hombros, escondió las manos sudorosas en sus bolsillos. Dio un paso vacilante, luego dos, tres, cuatro.
Sus pies se mojaron al primer contacto con el agua. Sintió frío. Luego un ligero temor que recorrió su espalda.
Siguió caminando, casi sin respirar, hasta que terminó de cruzar el lago.
Ya en el otro extremo dio la vuelta. Miró con nostalgia la otra orilla. Recordó que también había soñado ese momento, en el que que esa orilla era parte de la pesadilla de otro.
Recordó también cuánto había amado esa orilla y se presentaba ahora vacía frente a sus ojos: una orilla desprovista de condición especial, carente de atributos que la particularizasen, una orilla mas.
Sintió pena por él, por la orilla que se quedaba sola al otro lado del lago, por la historia que dejaba partir finalmente.
De pronto se dio cuenta que no había historia realmente, apenas una orilla vacía, nada mas. Dio media vuelta y se marchó caminando, caminando.
No había sendero trazado, pero iba formando un nuevo camino al andar.

lunes, 30 de agosto de 2010

Homenaje a Kodama

¿Recuerdas esa canción con la que te sorprendí el día de tu cumpleaños?
Estabas sentadita a un lado del muro con una torta inmensa sobre las manos con esas sandalias negras y tus pies perfectos. Piel amarilla de manos y pies perfectos. Increíblemente perfectos. Tus ojos sonreían más que nunca. Nunca había imagina esa posibilidad que un par de ojos pudieran tener la capacidad de reír. Y de pronto esa canción de los Carpenters en la radio (bueno en realidad grabada en uno de mis viejos cassettes):

Why do birds
Suddenly appear?
Everytime you are near
Just like me
They long to be
Close to you
Why do stars
Fall down from the sky?
Everytime you walk by
Just like me
They long to be
Close to you
Vestías un polo largo y algo así como una falda tipo palazo magnífica en tu cuerpo flacuchis, si flacuchis (como odié siempre las gordas rellenas aunque tu despreciabas tu figura flacuchis).
En ese momento fue simplemente todo, con la simplicidad de tus 26 años y mis pocos años más a cuestas. Pero el tiempo pasa, irremediablemente y tú y yo no somos los mismos que fuimos ayer. Ojalá seamos mejores para que todos este tiempo transcurrido haya servido de algo, para que tanto alciolítico en el el cuerpo haya cumplido su efecto.
Ojalá pronto, pronto, nos comamos otra ves ese pollito alegre, sin dudas, sin dolor en nuestros corazones, con paz, una infinita paz. Y hasta quizá el dueño de la pollería de anime a colocar en su radio (suspendiendo su clásico U - Alianza):

Why do birds
Suddenly appear?
Everytime you are near
Just like me
They long to be
Close to you

domingo, 22 de agosto de 2010

En esos tiempos

En esos tiempos no éramos dos
éramos solo tú y yo
en ocasiones ambos (en ese orden).
Tú tenias unos ojos que a veces parecían una eterna sonrisa
yo una boca que apenas servía para decir hola... y adiós.
Yo te regalé un girasol
tú llenaste mi habitación de duendes azules, unicornios y jazmines.
En esos tiempos yo no era yo
era apenas el remedo de una escurridiza sombra
que se ocultaba de los demás y de su pena.
Las sombras no son mudas -me dijiste un día.
Las sombras no saben hablar -respondí.
En esos tiempos tú tampoco eras tú
eras apenas media docena de jirones
entre los que pendía los recuerdos de estropeados de tu niñez
de aquellas caricias que jamás permitiste
del viejo enfermo que te manoseó una tarde de verano en tu habitación
de aquel primer baile
de tu primer gran amor
de aquel embarazo
y luego aquel otro
y otro.
En ese tiempos no éramos tú y yo
ahora tampoco.