Mostrando entradas con la etiqueta si estás. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta si estás. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de mayo de 2011

Habla Maria Kodama

Aunque sabe que su destino fue marcado a fuego por el encuentro con Borges, rechaza la idea de sentirse sólo una sombra, una pura compañía, una presencia marginal, un fantasma, el vestigio de alguien, un experimento o un ensayo.
“No me arrepiento de nada, ni he relegado mi vida por nada que no hubiera querido hacer. Mi dedicación fue elegida y lo sigo siendo, aunque viajo mucho y a veces resulta cansador, lo disfruto”.
Confiesa que la presencia constante de periodistas y admiradores, curiosos y estudiantes, no sólo que no la inoportuna, sino que la complace.
“Me gusta poder hablar de Borges, recordarlo con cariño. Todos ustedes hacen que permanezca cerca de mí, que sea una presencia diaria”.
¿Nos podrías contar cómo fue tu vida al lado de Borges?
"Mi vida fue muy especial y maravillosa. De todos modos, digamos que desde chica. Mi vida antes de conocerlo estaba dedicada a la literatura y a aprender cosas, con una curiosidad enorme por los libros, por la lectura, por saber, así que mi encuentro con él y mi crecimiento a su lado fue algo realmente único porque justamente de esa manera era una posibilidad maravillosa de un aprendizaje. No sólo de un aprendizaje ritual sino de un aprendizaje de sabiduría de vida extraordinario. Así que fue una experiencia única".
¿Si Volviera a nacer, elegiría el mismo destino?, le preguntamos como despedida.
No lo duda.
“Sí, sólo si me aseguran que Borges vuelve idéntico”.

(Extraído de diversas fuentes)

jueves, 1 de julio de 2010

Si estás...

Si estás di... estoy
y correré a buscarte.
Si estás
sólo mueve la mano, desliza tus dedos,
respira muy fuerte
y para mí existirás de repente.
Si estás... no cierres los ojos
(para no verme)
no dibujes una sonrisa en tus labios
no frunzas las cejas
no arquees la frente.
Si estás... exclámame a gritos
(pero en silencio, para jamás enterarme)
hostígame con abrazos y besos
pero teniendo cuidado de nunca tocarme.
Si estás... permíteme caminar a tu lado
solamente
y cuidar de tus pasos
mientras el viento juguetea con ellos.
Si estás... promete no odiarme
promete aligerar tus sentidos
promete dejar que mis huellas te alcancen.
Si estás... no toques mis manos
(no quiero marcarte)
no escuches mis frases, no pienses en ellas
sólo deja que hablen.
Si estás... voltea un instante
(porque cuánto valen esos instantes, bien lo sabemos)
repara en mi sombra -quizá ya te llama-
advierte sus ojos vacíos
imprégnalos con tu contenido
deshoja dos flores azules sobre ella
y dile adiós con la mano, sonriendo...