Abstenerse de tocar:
en refacción hasta nuevo aviso.
CLOSED.
martes, 3 de agosto de 2010
orejas de burro
Me siento como el cojudo del barrio
q lleva unas orejas de burro colgadas de sus orejas:
todos se ríen y él no lo nota...
q lleva unas orejas de burro colgadas de sus orejas:
todos se ríen y él no lo nota...
Refugios Despilfarrados: QUERIDA HIJITA
Algo más extraído del blog de mi buen amigo Javier en la misma línea del post anterior.
Querido Javier, simplemente has arrancado de mi mente algo que pensé crear y dar forma algún día y tú de alguna extraña manera te has adelantado a las circunstancias y los hechos.
Querido Javier, simplemente has arrancado de mi mente algo que pensé crear y dar forma algún día y tú de alguna extraña manera te has adelantado a las circunstancias y los hechos.
lunes, 2 de agosto de 2010
Refugios Despilfarrados: LETIZIA (ELLA)
Leí esto en el blog de un muy buen amigo mío y me encantó.
De modo que lo hago mío también. Mío y de ustedes De todos.
Para mi y para ella, que todavía no existe, pero desde ya, se divierte desordenando a diario los viejos papeles apilados en los anaqueles de mi mente.
Refugios Despilfarrados: LETIZIA (ELLA)
Diario de un perro azul (II)
Desperté horas después. Probablemente soñé una historia en la que tú y o fungíamos de personajes secundarios, como parte de un guión escrito sin imaginación y gracia, sin puntos y comas, suspensivos, finales o apartes que dificulten su lectura y la envilezcan aún más.Una historia que ya fue escrita y cuyo desenlace no existe aún para mi.
Diario de un perro azul (I)
Debo ser sincero, no fue un día como cualquiera.Fue un día de abrazos y de canciones dando vueltas en mi mente. Un día de expectativas y promesas lanzadas por la imaginación al viento, como cuando juegas en la ruleta o ingresas tu dinero en la bolsa. Uno de esos días en que confías en las probabilidades, en el azar, en la conjunción adecuada de los planetas, en el comportamiento de los peces, en el movimiento de las olas del mar.
Ayer te odié un poco, debo decirlo. Te odie mientras dormitabas frente al televisor, por estar allí dormitando tan tranquilamente mientras yo no podía pegar los párpados. "¿Dormiste también?", me preguntaste luego que despertaste. "Sí", mentí e intenté esbozar una sonrisa.
Por la tarde (era ya tarde) mientras me movilizaba camino a casa iba pensando en mil cosas. También pensé en ti, está demás decirlo, pero ya de una manera diferente, casi global y hasta podríamos denominar genérica. Pensé en ti no como el eje alrededor del cual gira el microcosmos de mi imaginación, sino como uno más de los planetas destinados a estar unidos a mi órbita.
Somos planetas tú y yo, unidos por lazos invisibles, pero pertenecemos cada uno a una órbita distinta.
Y el simple hecho de saberlo me dio la tranquilidad que requería para poder conciliar finalmente el sueño.
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