Ayer te vi, seguías con el mismo vestido organdí de la última vez, tu calzado perfecto, la mirada perdida, tus atroces combinaciones de carteras y zapatos a la que me tuviste acostumbrado.
Salías de tu clase de ballet. La noche era oscura, quizá no me viste.
Te divisé ni bien di la vuelta a la esquina. No estabas sola. Yo tampoco.
Hay una suerte de relación causal entre mi imaginación y tu vida. Entre tu vida y mis sueños. Entre tus sueños y nuestro pasado. Entre mi pasado y aquél futuro. Entre aquella canción que me pediste jamás revelar y tu sonrisa que desde aquel extremo, me mira.
